XXVII ENCUENTRO ARQUIDIOCESANO

DE LA RCC DE LA HABANA


“No me han elegido ustedes a mí, yo los he elegido a ustedes,

para que vayan y den fruto que permanezca” Jn.15,16a.


18 de noviembre 2006. Iglesia Sta. Catalina de Siena. Vedado, Ciudad de la Habana

     
Desde horas muy tempranas se congregaron personas que venían no sólo de las parroquias de la ciudad sino también de varios pueblos del campo habanero, abarrotando el lugar de encuentro, que en esta ocasión fue la iglesia de Santa Catalina de Siena, en 25 y Paseo, Vedado, junto a la Casa Sacerdotal...
     

La alabanza a Dios estuvo presente durante todo el día.



 

Mons. Serpa, fue el celebrante principal (centro) acompañado de P. Silvano (izq.), el P. Arcesio de Jesús(der.), y los diáconos permenentes Máximo Jenes (izq.) y Luis F. Entrialgo P.(der.)(coordinador RCC-CUBA).

 

El pasado sábado 18 de noviembre celebramos el Encuentro Arquidiocesano de la Renovación Carismática Católica, que como cada año convoca no sólo a los miembros de los distintos Grupos de Oración sino a todo católico que desea tener un día de encuentro con Jesús Vivo.

El grupo de música estuvo animando todo el encuentro, siendo instrumentos del SEñor para dar ánimo y nuevo impulso a su pueblo.

 

     

El padre Arcesio de Jesús, Misionero del Espíritu Santo compartiendo la primera enseñanza de la mañana

 

 

Nelson de la Rosa, miembro del Equipo de Coordinación en su predicación nos recordaba el llamado que el señor ha hecho a la RCC a través de la Iglesia

     

 

El Señor bendijo a su pueblo y a través de la oración de los servidores los envió a sguir la evangelización de Cuba

     

 

Jesús está vivo hoy, sana y fortalece a su pueblo. Fue el mensaje del Diácono Luis f. Entrialgo P. quien a través de testimonios nos hizo ver lo grande y cerca que está el Amor y la Misericordia de Señor

 

 

     

 

Momento muy fuerte fue el del encuentro de adoración con Jesús en la Eucaristía. Todos reconocieron la presencia real y verdadera de Jesús Vivo allí.

     

 

La oración por los enfermos estuvo a cargo del diácono Luis F. Entrialgo P. y acompañado por el diácono Máximo, compartieron varias Palabras de Conocimiento y el Señor no se hizo de rogar sanando muchos corazones heridos. También varios hermanos experimentaron la sanación física, como la de la hermana que soltó las muletas y pudo caminar sin ayuda de ellas.

 

     

 

Los Testimonios hicieron patente el Amor de Dios por su pueblo